Cambio de hábitos: no es fácil

Cuando empiezas a cambiar un hábito tienes toda la fuerza del mundo.

Es como si fueras a poder sostenerlo para siempre. Pero eso dura poco, muy poco de hecho. Porque te atrapa la novedad, y eso es como un enamoramiento: todo parece perfecto, y tienes ganas de que sea mañana para repetir. Pero sostenerlo es más difícil de lo que parece, el globo se pincha rápido, y tu mente cambia rápidamente el mensaje: es demasiado, no tengo tiempo, no soy capaz.

Y luego pasa algo que estoy segura de que te sonará. Te frustras. Sientes que otra vez has fallado. Pero a la vez piensas «eso no era para mí». Y eso te genera otro pensamiento: «y ¿qué es para mí?». Y entras en un ciclo de negación, mientras sientes incapacidad, y te convences de que estás por encima de eso y que otra cosa te irá mejor. Te crees tu discurso de que dejar el azúcar no es necesario, que ya tomas poco. Que el gimnasio no es para ti, que ya caminas 10.000 pasos cada día. Que escribir un diario es una pérdida de tiempo porque ya meditas de vez en cuando.

Y podría seguir. Pero creo que ya sabes por donde voy, y además estoy convencida de que en algún momento éste ha sido tu discurso.

¿Qué pensarías si te digo que sí puedes dejar el azúcar añadido? Que puedes estar haciendo deporte dentro de unos meses como rutina, que puedes encontrar tiempo para meditar y que escribir un diario puede caber en tu día, y no sólo eso, sino que puede aportarte mucho?

Cómo hacer un cambio de hábitos que dure de verdad

Puedes hacerlo, pero no desde donde estás ahora. Porque estás saturada.

Porque tienes otros hábitos de los que no te das cuenta, que has incorporado fácilmente sin ser consciente de ello. Hábitos que drenan tu energía, que saturan tu día, que ocupan tus horas, tu tiempo, tu mente. Que te dejan exhausta y que no les das la culpa, porque crees que tu agotamiento viene del trabajo, de los hijos o de las tareas de casa. Y sí. Eso también. Pero es un añadido. Y cuando tomas consciencia y empiezas a controlar de donde viene este desgaste, puedes generar el espacio que necesitan los hábitos que sí quieres incorporar.

¿Te suena?

Tengo un taller online para acompañarte en este cambio de hábitos. En este camino a soltar lo que no necesitas para incorporar lo que quieres.

Te invito a descubrirlo aquí.

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