¿Sabes qué es cuidarte?
Probablemente para responder tu mente haya pasado por: comer bien, hacer deporte, dormir mis horas…
Estos son los básicos fisiológicos. Pero cuidarte va mucho más allá de permitirte físicamente ser un ser funcional. Y ni siquiera se acerca a cómo deberíamos cuidar el cuerpo.
Y espera que destaparé la caja de Pandora: cómo cuidas de tu mente?
Volvamos a empezar.
Voy a regalarte un mini-test. Unas preguntas para que te puedas poner a prueba:
- ¿Qué has hecho justo al levantarte de la cama?
- ¿En qué momento has ingerido un alimento?
- ¿Vas descalza o en zapatillas?
- ¿Qué has hecho por ti desde que te has levantado hasta que has salido por la puerta?
- ¿Lo que has comido hoy te ha alimentado o te ha nutrido?
- ¿Te has puesto desodorante y perfume?
No hay preguntas trampa. Si alguna te suena muy extraña cuéntamelo.
Cuidarse de verdad: cuerpo y mente
Cuando hablo de cuidar el cuerpo no te hablo de comer a tus horas, te hablo de nutrirte con alimento real, que haya visto el sol y haya tocado la tierra. No te hablo de dormir 8 horas; te hablo de descansar de verdad, de respetar los ritmos circadianos, de ir a la cama a las 22h y de levantarte a las 6h. No te hablo de hacer deporte, caminar, correr o jugar a pádel. Te hablo de rutinas de bienestar físico, de ti sabiendo que esto es bueno para ti, de ti teniendo ganas de mover el body, de crear eso para tu cuerpo. Te hablo de cuidar tu piel con cosmética que te nutra. Te hablo de que te dé el sol en la piel. Te hablo de andar descalza en la naturaleza.
Y la mente… cómo nos olvidamos de ella! ¿Cuánto rato de silencio has sostenido desde que te has despertado? ¿Cuánto has tardado en mirar el móvil? Te hablo de apagar el ruido, de darles espacio a tus pensamientos y emociones para salir. Te hablo de apagar las noticias, de meditar un ratito cada día, de activar la mente con libros que nutran. Te hablo de buscar espacios para ti en el día, de proteger tu energía de personas que no la cuidan, de permitirte conectar con tus necesidades.
Te voy a reformular la pregunta del inicio. Ahora que sabes qué es cuidarte… ¿te cuidas?
Si la respuesta es no, o no del todo, puedo acompañarte a encontrar por qué. Escríbeme y hablamos.