Vivir como víctima: por qué culpas a otros de lo que te pasa

A veces pienso que el Universo (Dios, Vida, llámalo como quieras) no quiere que consiga mi propósito.

Lo escuché no hace demasiado tiempo, de una persona cercana. Y no te voy a tener esperando al final: este es el titular de quien vive como víctima.
Lo puedes llamar universo, vecino del 4º o tu jefa. Siempre hay alguien que tiene la culpa de que algo te salga mal a ti. No porque lo provoquen expresamente, pero pasan cosas que están relacionadas con otras personas y vinculadas a ti provocan cosas que para ti son negativas. Así que son ellos los culpables de tu «mala suerte».

Cuantas veces has escuchado: «mi jefe quiere que haga el trabajo de dos personas», «mi madre está llamándome todo el día», «mi ex no cumple los horarios», «he llegado tarde porque llovía»…

No eres feliz porque no tienes la vida que quieres. Y ¿cuál es la vida que quieres? ¿Crees que va a llegar mientras te quejas de todo lo que no te sale bien por culpa de otras personas?

En el fondo lo que haces es no asumir tu responsabilidad con tu vida, y no solo con tu vida, sino con tus emociones, con cómo la vives y cómo la sientes.
Todo lo que te pasa depende de ti.
¿Te pongo ejemplos?

Dejar de vivir como víctima

No te gusta lo que tu jefe te manda hacer. Tus opciones: cambiar de trabajo o aceptar este. Seguramente pensarás «no puedo dejar el trabajo porque no sé de qué viviría». Bien. Estás buscando otros trabajos? Te has planteado exponer a tu jefe los motivos por los que no puedes hacer lo que haces? O te instalas en la queja y ya?

Tu madre te llama todo el día. Le has dicho que no lo haga o que prefieres hablar en otro momento?

Llegas tarde porque llueve. ¿Podías haber salido antes? Porque seguramente ahí es tu responsabilidad, no del tiempo. Ya sabemos que con mal tiempo todo va más lento.

Ahí está el foco de la cuestión. En qué momento asumir la responsabilidad se hace cuesta arriba y es más fácil criticar y responsabilizar a los factores o actores externos. En qué momento no tomamos las riendas y aceptamos que todo el cauce de nuestra vida sea o parezca ser condicionado por algo extrínseco.

Dejar de buscar al culpable externo no es un acto de rendición, de rebajarse. Es el primer acto de toma de poder. Porque mientras la culpa es de otro, la solución también depende de otro. Y ahí es donde te quedas atrapada.

¿En qué parte de tu vida estás esperando que algo externo cambie para que tú puedas avanzar?

Si al leer esto te has reconocido en algo, ese reconocimiento es el primer paso. Escríbeme y hablamos.

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